Arte Andaluz

Actualmente, el flamenco es un hecho diferencial andaluz reconocido y valorado en el mundo, pero cuando hablamos de arte Andaluz vamos mucho mas allá. El arte Andaluz también recoje pintura, escultura, escritura y poesía, cine y televisión e incluso humor. El papel Andaluz en el mundo del arte español es fundamental y grandes comunidades y estilos pictóricos y artísticos toman su origen en nuestra comunidad.

Grandes nombres que llevan el arte Andaluz allende el mundo son Gustavo Adolfo Becquer, Diego de Velázquez, Zurbarán y Murillo, Federico García Lorca y Rafael Albeti y el gran genio malagueño Pablo Ruiz Picasso.

Pero al Arte Andaluz también se refiere a la idiosincrasia de su población, de su alegría, tal vez fruto de la cantidad de horas de sol que tiene la comunidad o del influjo aperturista que siglos de ser zona de confluencia de culturas abre nuestra cultura al mundo.

Historia del Arte en Andalucía

Andalucía ha desempeñado un papel de primer orden en el desarrollo del arte español. Se han conservado pinturas y grabados rupestres de las poblaciones que la habitaron en el Paleolítico superior (Cueva de la Pileta, Málaga). Con posterioridad, en la zona de Almería (Los Millares), se creó una cultura neolítica; los monumentos megalíticos andaluces son los más importantes de España (Antequera, Trigueros).

Los fenicios, los griegos y los cartagineses no dejaron una huella artística demasiado profunda. Ahora bien, la presencia romana supuso una transformación decisiva de la región, como lo atestiguan los restos conservados (Itálica, Carmona) y la elevada cultura del país.

Con la invasión musulmana (711) se inició un espléndido capítulo para el arte andaluz (arte hispano musulmán), iniciado con la mezquita de Córdoba. A la dominación almohade (s. XII) corresponde la Giralda. Con posterioridad, tomó fuerza una reacción del estilo propiamente andaluz con el arte de los nazaríes granadinos (Alhambra), foco creador que presionó sobre el arte de casi todas las regiones españolas y que dio origen al arte mudéjar (alcázar de Sevilla). Las circunstancias históricas hicieron que los estilos románico y gótico tuvieran escasa incidencia. En el s. XV, por influencia del arte flamenco, la pintura y la escultura atravesaron una brillante etapa. De la época gótica son las tres espectaculares de la sala de los Reyes en la Alhambra. La central representa a varios reyes nazaríes, por lo que se las sitúan hacia el 1400; pero las más bellas son las laterales, con escenas de amor caballeresco.

Las Meninas – Diego de Velázquez
Museo del Prado, Madrid

La influencia italiana fue intensa en el siglo XIV y comienzos del XV; importantes ejemplos son La Coronación de la Virgen, en la iglesia de Santa María de Arcos de la Frontera, y las Vírgenes de la Antigua y de Rocamador, en la catedral hispalense. En la segunda mitad del siglo XV las influencias italianas serán sustituidas por las flamencas, destacando en Sevilla varios pintores apellidados Sánchez junto a Juan Núñez, autor de una dramática Piedad. En Córdoba, la obra más importante de este momento es la delicada Anunciación de la catedral (1475), firmada por Pedro de Córdoba.

Con el descubrimiento de América, surgieron importantes focos artísticos en Sevilla y en Granada; la afluencia de las riquezas del Nuevo Mundo facilitó el desarrollo del Renacimiento andaluz, en el que destacan los arquitectos D. Siloé y P. Machuca y los pintores A. Fernández, P. de Campaña y F. Pacheco. Durante el s. XVII, el arte andaluz alcanzó su etapa de mayor plenitud: en arquitectura, de estilo manierista, sobresalen A. Cano y B.S. Pineda; en escultura, J. Martínez Montañés, A. Cano y P. de Mena; en pintura, orientada hacia el realismo, D. Velázquez, F. de Zurbarán, B.E. Murillo y J. de Valdés Leal. La pintura del s. XVIII fue un pálido reflejo de la del Barroco.

La arquitectura andaluza de los siglos XIX y XX tiene un marcado sabor regionalista (J. de Vargas, A. González). Entre los escultores de la transición del s. XIX al XX, merecen citarse M. Inurria y J. Cristóbal y, con posterioridad, J. Haro, A. Teno y M. Berrocal. La pintura del s. XIX, que evolucionó del costumbrismo al naturalismo, cuenta con obras de J. Jiménez Aranda y de Julio Romero de Torres. Al margen de la figura de Pablo Picasso, máxima aportación de Andalucía al arte del s. XX, los nombres más importantes de la pintura andaluza contemporánea son, entre otros, Francisco Mateos, Manuel Ángeles Ortiz, Rafael Zabaleta Fuentes y Jesús Caballero. De forma paralela, han aparecido importantes grupos de artistas en distintas capitales andaluzas: los Indalianos, en Almería, a cuyo frente figuró J. de Perceval, quien intentó enlazar con fórmulas artísticas y estéticas de épocas remotas del entorno del SE andaluz (cultura del Agar); los grupos Equipo y Espacio, en Córdoba, y el grupo de la facultad de Bellas Artes de Sevilla, constituido, entre otros, por A. Gavira, I. Barriobeña, J. Romero Escassi y F. Borrás.

La política centralizadora del siglo XIX es funesta para el arte andaluz, lo mismo que para el de las demás regiones españolas. Los artistas de valía abandonan sus ciudades natales para buscar el éxito en Madrid, París o Roma. De esta forma, pintores de talento, como Antonio Esquivel , realizaron la mayor parte de sus obras en la corte, dentro de las tendencias imperantes. Otros, como José Gutiérrez de la Vega , siguen la tradición murillesca. Y entre los cultivadores de la pintura de historia sobresale el sevillano Eduardo Cano, con lienzos en los que lo romántico y lo neoclásico se dan la mano; así, en su declamatorio Entierro de D. Álvaro de Luna o en Colón en La Rábida (1856).

El impresionismo en su momento más tardío tiene en Andalucía algunos representantes, como el granadino J. M. López Mezquita y el sevillano Gonzalo Bilbao (1860-1938), que unen la desenvoltura técnica con temas intrascendentes; José Arpa y Perea, en 1860, cuyos paisajes son de delicadas entonaciones cromáticas. Entre cierto público por lo peculiar de sus temas en la pintura de la anteguerra cobra fama J. Romero de Torres . Aunque la gran figura que Andalucía ha dado al arte contemporáneo es, sin duda, el malagueño Pablo Ruiz Picasso , otros muchos artistas andaluces en los momentos actuales mantienen el espíritu del arte español en distintos lugares del mundo, entre ellos citaremos al onubense Daniel Vázquez Díaz , cultivador de un poscubismo enérgico y lírico, y maestro de una buena parte de la joven generación pictórica española.

El Guernica – Pablo Ruiz Picasso
Museo de arte moderno de Nueva York

El Flamenco

En efecto, y aunque el flamenco es una de las expresiones culturales que funciona como más clara “imagen de Andalucía”, una reflexión que concreta el papel del flamenco para la construcción de la identidad andaluza. Nos serviremos de algunas de estas interpretaciones para aclarar algunos equívocos frecuentes:

1.- El flamenco no es una expresión arcaica perdida en viejas civilizaciones, sino un fenómeno reciente, moderno, que forma parte del presente histórico andaluz. El origen de su evolución conocida ocupa desde la mitad del siglo XVIII hasta finales del XIX, en que cristaliza plenamente como género artístico.

2.- La atribución de un carácter mistérico, oculto y exclusivamente privado al flamenco dificulta su conocimiento y análisis científico, y contrasta con la constatación histórica y documental de su exposición pública desde su despuntar primero, como un arte accesible a cualquier concurrencia.

3.- La interdisciplinariedad es inexcusable en tanto el flamenco no puede acotarse sólo en lo musical, sino que debe definirse como “expresión cultural total”. Ésta incluiría elementos músico-orales, pero también modos de interrelación e ideologías sobre esa propia expresión. De hecho, bajo la aparente difusión internacional del flamenco que hoy se verifica, se esconde un sesgo pocas veces reconocido: sólo algunas de sus dimensiones, básicamente el formalismo expresivo- danzas, música, espectáculo, estética…- y, en menor medida, oral, son transferibles y enajenables por el mercado de las artes.

                       Camarón y Paco de Lucía

4.- En cualquier caso, se debe distinguir entre el flamenco como un género artístico, en el que cobra relieve la individualización creadora e interpretativa, y su práctica popular como experiencia socializada y colectiva. En el primer caso, el flamenco se desenvuelve en la industria artística de cada momento; en el segundo se expresa a través de la formación de grupos y redes de sociabilidad, ideologías reflejadas en las letras, y otros aspectos que tratamos más abajo.

5.- Sea en su dimensión artística o su práctica popular, el flamenco vive procesos de continua evolución que impiden considerarlo como un producto acabado e inmovilizado -”puro”- o como un ejemplo trasnochado de modos de interrelación ya extintos. Tanto formal como socialmente, el flamenco se redefine de manera permanente, transformando sus contenidos musicales y letrísticos, estructurales, pero también sus formas de reunión, culturas del trabajo, etc.

En la defensa del flamenco como patrimonio andaluz y parte de nuestra identidad colectiva como pueblo, resulta enriquecedora la combinación de aspectos de muy diferente naturaleza y hasta múltiples acepciones en el uso corriente del término que conviene aclarar. Por flamenco entendemos un género artístico que, desde sus comienzos, se ha incorporado a los circuitos de mercado y registro comercial; un conjunto de bienes materiales; un compendio de la producción músico-oral de Andalucía; flamencos son los espacios o entornos donde se producen las prácticas reconocidas bajo esta denominación, así como los rituales y formas de interrelación, transmisión social y formación de grupos. Y finalmente el flamenco parece ser un modo de vida que trasciende al propio arte, define experiencias, actitudes y comportamientos.

Grandes personas de este mundo:

José Monge Cruz, Camarón, cantaor
Sara Baras, bailaora
Paco de Lucía, guitarrista
La Macanita de Jerez, cantaora
Rosario Montoya Manzano, Farruquita, bailaora
María Rosa García García, Niña pastori, cantaora
Antonio Gómez de los Reyes, Antonio Canales, bailaor
Jesús Rafael García Hernández, Rafael Amargo, bailaor
Enrique Morente Cotelo, cantaor
José Soto Soto, José Merce, cantaor
Diego Ramón Jiménez Salazar, Diego el Cigala, cantaor

Ampliar información en: Centro andaluz de arte contemporáneo.


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