Sevilla

Ciudad internacionalmente conocida, profundamente renovada en los últimos años, aúna un conjunto monumental sin parangón, un calendario festivo rico, variado y extenso (a destacar Semana Santa y Feria de Abril) y una personalidad arrolladora, fruto de una historia larga en la que, con frecuencia, ha marcado los destinos de España.
El visitante puede subir hasta el campanario de la Giralda, el esbelto minarete árabe transformado en tiempos de la conquista castellana en universal torre cristiana, y divisar a sus pies torreones y tejados, jardines y plazas, el río Guadalquivir que irradia Andalucía, y las azoteas sevillanas.

En primer lugar, todo el complejo de su catedral gótica, uno de los mayores templos de la cristiandad.
No muy lejos otro complejo no menos deslumbrante: el Alcázar árabe, que ampliará, bajo el reinado de Pedro I el Cruel, en el que domina un mudéjar minuciosamente trabajado y donde los jardines ponen el imprescindible contrapunto.

Casa de Pilatos SevillaLas sucesivas culturas han ido dejando sus huellas en la ciudad, las sólidas columnas de la calle Mármoles nos recuerdan el pasado romano; las murallas del barrio de la Macarena, reconstruidas en tiempos de dominación almohade o la archiconocida Torre del Oro, entre otras, que muestran la larga y productiva estancia musulmana; las numerosas iglesias góticas o mudéjares (Santa Marina, San Marcos, Omnium Sanctorum,…) que definen tantos barrios de la ciudad, nos recuerdan la mano de Fernando III.

El apogeo renacentista, cuando tras el descubrimiento de América, Sevilla es eje del comercio con las Indias, deja en la urbe el magnífico Ayuntamiento, la severa Lonja (que en la actualidad es la sede del Archivo de Indias) o varias salas y capillas de la Catedral entre otros ejemplos. Muchos de los grandes edificios sevillanos conocen hoy nuevas utilidades, como el renacentista y colosal Hospital de las Cinco Llagas, sede actual del Parlamento Andaluz. Renacimiento y mudéjar, en sabia combinación, dominan el Palacio de las Dueñas o la Casa de Pilatos, amplios palacios.

El barroco que dejó igualmente amplia huella en la ciudad, con numerosas iglesias (La Magdalena, El Salvador), hospitales (como el de La Caridad) o palacios (como el de San Telmo) mientras puebla sus iglesias cuadros valiosos que llegan firmados por los mejores pintores de la historia española. La amplia Fábrica de Tabacos es hoy la sede de la Universidad de Sevilla.

Sevilla no ha dejado hasta ahora de enriquecerse en cada generación, en nuestro siglo por ejemplo, desde el regionalismo de su ancha Plaza de España en los años veinte hasta los vanguardistas puentes como el del Alamillo, levantados al socaire de la Exposición Universal de 1992, en parte de cuyos terrenos pueden disfrutar hoy en día, grandes y pequeños, de las atracciones del parque de atracciones Isla Mágica.

Conocer Sevilla exige adentrarse en sus barrios, en su deliciosa judería en las actuales calles de Triana, el coqueto Barrio de Santa Cruz, la hermosa plaza de toros de La Maestranza, la preciosa torre trianera de Santa Ana.

El paseo puede incluir un recorrido por sus zonas verdes, caminando por el Parque de María Luisa y los Jardines de Murillo, un oasis de tranquilidad que explota en primavera con miles de colores y aromas.

La excepcional riqueza de Sevilla se traslada también a sus dieciséis museos. De supina importancia, el de Bellas Artes, con magníficas obras pictóricas y escultóricas y el Arqueológico.

Nada mas alejado, sin embargo, de la ciudad que mira atrás y se recrea en su pasado y se conforma, que la Sevilla de hoy. Ante todo, una ciudad muy bien comunicada, con aeropuerto activo y amplio, el Tren de Alta Velocidad, autovías (A92, A49,…) que la comunican con las demás capitales andaluzas y con el resto de la Península, incluso el puerto, el primer puerto fluvial de España, que se abre hoy al turismo, los numerosos puentes sobre su río y una excelente autovía de circunvalación.

Pero al mismo tiempo una ciudad que apuesta por el futuro, con aspiraciones olímpicas y donde los eventos deportivos de primerísimo nivel se suceden.

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Esta ciudad, tan extravertida, comercial y emprendedora coexiste con la ciudad íntima de tan delicada belleza como el baile de los “seises” tres veces al año en la Catedral. Bien verdad es que la intimidad de los conventos sevillanos esconden otro muy distinto tesoro, los dulces, y que no se concibe paseo por la ciudad sin hacer un alto en esos templos de las gastronomía con los más afamados bares especializados en las mil y una ingeniosas tapas populares.Cerca de Sevilla, la ciudad arqueológica de Itálica, plaza romana fundada por Escipión. Las ruinas, a la vera de Santiponce y no muy lejos del recinto de la Cartuja, incluten anfiteatro, termas, teatro y varias edificaciones con mosaicos de mas de 2200 años.

En el museo arquelógico puede verse el fantástico Tesoro Tartésico de Carambolo, consistente en las insignias reales del rey tarteso Argantonio, collares, brazaletes y pechera, todo en oro, que se descubrió en 1956.

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